El envejecimiento de la población está transformando las necesidades de atención y obliga al sector sociosanitario a buscar nuevas fórmulas para garantizar la autonomía y el bienestar de las personas mayores. La robótica asistencial, la inteligencia artificial y el diseño de nuevos entornos residenciales están adquiriendo un papel creciente en este proceso, aunque su verdadera utilidad depende de que respondan a necesidades concretas.
Para todo ello, Residencial Palau se ha incorporado como entidad asociada a LabORA – Laboratori Obert de Robòtica Assistencial, un ecosistema catalán que reúne a centros asistenciales, universidades, empresas tecnológicas, centros de investigación y administraciones públicas.
Esta incorporación le permitirá participar en proyectos de innovación abierta orientados a desarrollar, probar y validar tecnologías y nuevos modelos de atención en entornos reales. El objetivo es avanzar en soluciones que puedan reforzar la autonomía de las personas mayores, facilitar el trabajo de los profesionales y mejorar la personalización de los cuidados.
La entrada en LabORA forma parte de una estrategia de transformación que combina robótica asistencial, inteligencia artificial, metodologías Living Lab, neuroarquitectura y nuevos modelos residenciales. El planteamiento parte de una idea central: incorporar tecnología no es suficiente; es necesario comprobar que su aplicación aporta una mejora efectiva en la vida cotidiana.
Uno de los pilares de esta estrategia es la metodología Living Lab, que permite desarrollar y testar soluciones en contextos reales con la participación de sus usuarios. Residentes, familias, profesionales, investigadores y empresas pueden intervenir en distintas fases del proceso, desde la identificación de necesidades hasta la experimentación y validación de las propuestas.
Este modelo permite analizar aspectos que no siempre pueden evaluarse en un entorno de laboratorio, como la facilidad de uso, la aceptación de una tecnología, su integración en las rutinas asistenciales o el impacto que tiene sobre residentes y profesionales. De esta forma, las necesidades detectadas en el día a día pueden convertirse en puntos de partida para nuevos proyectos de investigación e innovación.
La robótica asistencial y la inteligencia artificial se incorporan a este proceso como herramientas de apoyo al cuidado. Su aplicación puede contribuir a favorecer la autonomía, facilitar determinadas tareas y proporcionar nuevos recursos a los equipos profesionales, siempre desde una perspectiva ética y centrada en la persona.
“Creemos que la innovación sólo tiene sentido cuando contribuye a mejorar la vida de las personas. Formar parte de LabORA nos permitirá colaborar con otros actores del ecosistema para desarrollar y validar soluciones que respondan a necesidades reales de las personas mayores, de sus familias y de los profesionales que las acompañan”, señalan desde Residencial Palau.
La arquitectura como parte del cuidado
La entidad también participa en proyectos relacionados con la neuroarquitectura, que estudia cómo las características de los espacios pueden influir en el bienestar físico, cognitivo y emocional. La iluminación, el confort acústico, la distribución de los espacios o la incorporación de elementos naturales son algunos de los factores que se analizan para crear entornos más adaptados a las necesidades de las personas mayores.
Entre sus iniciativas de transformación se encuentran los apartamentos con servicios, concebidos para ofrecer alternativas que permitan mantener mayores niveles de autonomía y adaptar el acompañamiento a las distintas etapas del envejecimiento.