La llegada del otoño supone el regreso progresivo de las temperaturas más bajas y, con él, el momento de volver a utilizar los sistemas de calefacción después de varios meses de nula actividad.
Antes de encenderlos de forma habitual, realizar una revisión puede ayudar a detectar averías, mejorar el rendimiento de los equipos y evitar que un problema aparezca cuando más se necesita el sistema.
En realidad, revisar las instalaciones de calefacción y aire acondicionado permite comprobar que los diferentes elementos funcionan correctamente y que la vivienda está preparada para afrontar el descenso de temperaturas antes de que sea necesario de verdad usarla.
Después de permanecer prácticamente parada durante el verano, la instalación puede acumular polvo, suciedad o pequeñas incidencias que no resultaban evidentes cuando no estaba en funcionamiento. Filtros obstruidos, radiadores con aire, conductos sucios o problemas de presión son algunas de las cuestiones que conviene comprobar tal como recomiendan desde Iteci.
En el caso de las calderas, además, es recomendable revisar su estado general y comprobar que los elementos de seguridad funcionan adecuadamente. Una anomalía que puede parecer menor durante la primera puesta en marcha puede terminar provocando un consumo superior o una avería. Una revisión de mantenimiento es vital.
¿Qué elementos se recomienda comprobar? En las viviendas con radiadores, uno de los trabajos es comprobar si necesitan ser purgados. La presencia de aire en el circuito puede impedir que se calienten de manera uniforme y hacer que el sistema tenga que trabajar durante más tiempo para alcanzar la temperatura deseada.
El termostato es otro elemento fundamental. Una programación adecuada permite adaptar la calefacción a los horarios reales de la vivienda y evitar que permanezca encendida cuando no es necesario.
También conviene comprobar que los radiadores no están bloqueados por muebles, cortinas u otros objetos. Mantener despejada la zona permite que el calor se distribuya mejor por la estancia.
Cinco claves para reducir la factura de calefacción
1. Ajustar una temperatura razonable
Mantener la vivienda excesivamente caliente incrementa el consumo. Una temperatura interior en el intervalo de los 19-21ºC durante el día suele ser suficiente para mantener un ambiente confortable, ajustándose a las necesidades de cada hogar y bajándola hasta los 17-18ºC para pasar la noche y mantener una temperatura confortable, pero que no sea excesiva para la calidad del sueño.
2. Programar los horarios
No es necesario mantener la calefacción funcionando durante todo el día si la vivienda permanece vacía durante varias horas. Utilizar el termostato para adaptar el funcionamiento a los horarios habituales evita consumos innecesarios. Con opciones de domótica, hoy en día, se puede preparar la vivienda para que, cuando se llegue, esté cálida.
3. Revisar puertas y ventanas
Una parte importante del calor puede perderse a través de cerramientos poco eficientes. Comprobar juntas, persianas y posibles entradas de aire ayuda a conservar durante más tiempo la temperatura interior. Hay soluciones económicas que pueden ayudar a mantener el calor dentro de la vivienda.
4. No cubrir los radiadores
Tender ropa sobre ellos, colocar muebles delante o utilizarlos como superficie de almacenamiento dificulta la circulación del calor. Mantenerlos libres facilita que el sistema aproveche mejor la energía utilizada.
5. Mantener los equipos
Filtros, conductos, radiadores, calderas y otros componentes necesitan una revisión periódica. Un equipo que funciona con suciedad o con algún elemento deteriorado puede necesitar más energía para proporcionar el mismo nivel de confort.