Coincidiendo con el mes del libro, se presenta “Mientras espero, leo”, un proyecto que propone introducir libros infantiles en salas de espera de una forma diferente, apelando a la curiosidad natural de los niños.
La iniciativa ha sido impulsada por la autora de la colección infantil Max y Jovi, una serie de cuentos que acerca a los más pequeños a distintas culturas a través de historias sencillas y visuales, como Max y Jovi en París y Max y Jovi en Pekín.
El proyecto se materializa en una maleta que se instala en clínicas, centros y espacios con atención a familias. En su interior, los cuentos de estos personajes viajeros invitan a los niños a acercarse, abrirla y descubrir historias mientras esperan, sin necesidad de instrucciones. Además, la maleta incluye información para los padres sobre los beneficios de la lectura infantil en momentos de espera.
La elección de una maleta no es casual: conecta con el propio universo de la colección, centrado en el viaje y el descubrimiento. Abrirla se convierte así en el primer paso para “viajar” a través de las historias.
“Mientras espero, leo” parte de una realidad cotidiana: para muchos niños, el tiempo de espera es difícil de gestionar y suele derivar en inquietud, aburrimiento o en el uso de pantallas. Frente a esto, la iniciativa plantea una alternativa sencilla, que es la de acercar la lectura de forma creativa.
Este pequeño gesto cambia la dinámica del momento: la atención se centra, el ambiente se vuelve más tranquilo y el niño se regula de forma natural antes de su consulta.
Además de mejorar la experiencia de los niños, la iniciativa contribuye a generar entornos más amables para familias y profesionales, sin necesidad de realizar cambios estructurales.
“Mientras espero, leo” está dirigido a clínicas, peluquerías infantiles, centros de logopedia y otros espacios con salas de espera, y se lanza con la vocación de extender la lectura más allá de los lugares habituales. Coincidiendo con su presentación, el proyecto abre la colaboración a nuevos centros interesados en incorporarlo.
Porque a veces no es necesario crear más tiempo para leer, sino aprovechar mejor el que ya existe.